La juventud nos ata una venda alrededor de los ojos, aunque siempre está nuestra madre para facilitarnos el vuelo. Siempre que el orgullo nos deje.
Para pasar el rato nada mejor que un relato.
La juventud nos ata una venda alrededor de los ojos, aunque siempre está nuestra madre para facilitarnos el vuelo. Siempre que el orgullo nos deje.
Este blog es el resultado de muchas horas estrujando el cerebro, muchos borradores continuamente revisados y, lo que es más importante, producto de incontables tazas de café, silencioso compañero de cualquier escritor o aspirante a plumilla.
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