“Tiempo libre por delante, solo en casa sin temor a que me interrumpa nadie… ¿Por qué no? Tampoco tengo otra cosa que hacer y el deseo… Me impulsa a ello. Decidido”. Oscurecí de una palmada los cristales del comedor, arranqué el programa seleccionando calidad holográfica y sensorial y cargué la configuración predeterminada. “Espera. Hoy tengo ganas de emociones fuertes así que elegiré algo más arriesgado. A ver que es capaz de simular mi nuevo ordenador”. Hice tiempo hasta que cargó las variables, aprovechando para desnudarme, y, justo antes de colocar los sensores en mis partes supuestamente más nobles, una voz femenina, tan suave como sensual, llamó mi atención desde la mesa del comedor.
-Hola.
-Hola -contesté yo ligeramente cohibido-. ¿Cómo te llamas?
-Puedes llamarme como tú quieras o dejar que escoja un nombre de manera aleatoria.
-Prefiero uno aleatorio.
“¿Por qué harán estos sensores tan difíciles de colocar? Puede que la talla sea unisex pero hay algunos que tenemos problemas para colocarlo en el pene. Ojalá alguna chica pueda valorar algún día el tamaño por que ignoro si el mío entra dentro de lo normal o no. Las estadísticas poco importan en este tema”.
-Puedo ayudarte a colocarlo si quieres -dijo la chica virtual desde la mesa-. Pertenezco a la nueva versión de hardware, capaz de interactuar físicamente con los objetos y personas que me rodean.
-Puedo yo solo, gracias.
-Perfecto. El nombre elegido ha sido… Jennifer.
“Que nombre más absurdo ha escogido el programa. Pero bueno. ¿Qué más da como vaya a llamarla si sólo lo haré durante el acto?”.
-Perdona -dije peleándome con mi miembro y los sensores-. ¿Podías escoger un lenguaje más…? ¿Vulgar?
-Cargando nuevas librerías. Por favor, espere -a pesar de la potencia de la máquina tardó unos segundos en efectuar los cambios-. Librerías cargadas. Estoy cachonda como una perra. ¿Vas a venir a follarme o tengo que meterme los dedos?
Quizá era demasiado vulgar pero lo cierto es que a mí me excitaba. Decidí dejarlo todo en manos de la máquina.
-¿Te apetece hacerlo en el sofá?
-¿Qué coño importa? Lo único que quiero es que me la metas tan adentro que pueda notarla en la garganta.
Me tumbé sobre el sofá, un tres plazas en tejido sintético, anti manchas y con color seleccionable desde el panel de mandos situado en uno de los brazos, y me dejé hacer, una vez me hube colocado el incómodo sensor en el pene. Aunque fue incómodo sólo durante el momento de la colocación ya que, una vez el ordenador detectó de manera inalámbrica la carne palpitante en el interior de la goma, activó una serie de impulsos que en un principio me estremecieron para a continuación subirme a una ola de placer tan variable como intensa, en la cual apenas se divisaba una playa en la que romper entre espasmos.
-A ver que tenemos aquí…
La chica agarró el pene y, sin mucha delicadeza, se lo introdujo en su vagina virtual al tiempo que se subía sobre mi cuerpo. He de decir que la nueva versión de hardware, tal y como había anunciado ella, suponía todo un avance en entornos sexuales. Podía sentir su tacto de manera tan suave que parecía imperceptible, aunque con la firmeza justa para palpar y mover cualquier objeto real. Incluido mi pene. Y esas sensaciones se veían incrementadas con los sensores, que enviaban diminutos impulsos y descargas capaces de simular, supongo, las sensaciones del sexo real.
-¿Te gusta? -preguntó la chica entre jadeos mientras se introducía el miembro de manera compulsiva-. A mí me vuelve loca. ¡Locaaa…!
Sus pechos bamboleaban en todas direcciones al ritmo del sube y baja. Eran atractivos, turgentes y ligeramente bronceados, aunque quizá algo pequeños para mi gusto.
-Me gustaría que los tuvieras más grandes -dije estrechándoselos-.
Resultaron esponjosos al adaptarse a mis manos, aunque no pude evitar decepcionarme ligeramente al no sentir en ellos ni pizca de calor humano.
-Cargando textura pectoral… Actualizando tamaño de senos…
“Han mejorado mucho el sistema, de eso no hay duda, pero sigue teniendo algunos fallos. Como el de ir notificando por voz cada cambio que efectúa el programa. Enfría el ambiente”.
-Cargando simulador físico…
De repente el tamaño de los pechos aumentó desbordando las cuencas de mis manos. Si hubieran sido dos balones aseguraría que alguien los hinchaba por algún orificio, pero pronto dejé de preocuparme por ellos. La chica virtual se había movido dándome la espalda, apoyándose con las manos en el otro extremo del sofá mientras se introducía mi pene, sensores incluidos, dentro de su digitalizada caverna. Admiré los milagros de la tecnología. La postura me recordó a un documental antiguo, que una vez vi cuando era adolescente, donde un hombre y una mujer hacían el acto de manera real. El trasero de ella subía y bajaba a la altura de la entrepierna de él mientras el miembro desaparecía como por ensalmo y volvía a aparecer, degustado con fruición, hasta que el semen desbordaba la vagina como un bloque de nieve baja deshecho desde la montaña.
-Métemela más adentro… ¡Síii…!
Lo noté. Sentí aquel impulso que se abría camino dentro de mí, como una explosión líquida, luchando por salir a la superficie entre los espasmos de placer que le servían de guía. Pero algo interrumpió el orgasmo.
-¿!Pero qué es esto!?
Allí estaba ella, vestida de calle y con abrigo largo, a pesar de que afuera el calor de la primavera se hacía pasar por el de verano.
-No es lo que parece -dije con tranquilidad. Mi amante virtual también se había detenido, mirando a la recién llegada con cara de sorpresa y de terror, ambas a partes iguales-. Sólo estábamos pasando el rato.
-¿¡Pasando el rato!? -repitió furiosa arrojando las bolsas de compra al suelo del comedor-. ¿Así te entretienes? ¿Invitando a una guarra a nuestra casa para tirártela en nuestro sofá?
La escena podría resultar impactante, y así debería de ser, pero a mí conseguía divertirme. Sin abandonar mi postura invité a la chica virtual a que continuase desde el punto en el que lo habíamos dejado y, aunque en un principio se mostró reticente, obedeció con sus vaivenes elevándome a los altares del orgasmo.
-¡Aaahhh…!
-¡Hijo de puta! ¡Hemos terminado!
-¡Síííí…!
El griterío se elevó hasta niveles ensordecedores y entonces, harto de falsas discusiones, y también cansado por el acto onanista, decidí interrumpir aquel gallinero.
-Cerrar programa.
El ordenador obedeció la orden devolviendo a ambas mujeres al cielo digital del que habían salido, dejándome tan solo como antes de que apareciesen. Igual de solo que cuando estaba con ellas. “Tras un orgasmo te sientes extraño, cansado, sin ganas, sucio a veces, vacío siempre… Pero algo tiene el sexo virtual que logra amplificar todas esas sensaciones”. Poco importaba la perfección, la variedad de programas que pudiera contener el ordenador, las mujeres holográficas… Al acabar ya no existía nada.
-Hora de recoger y limpiarse -dije en voz alta tratando de hacerme compañía-.
Pero allí no había nadie. Me senté sobre el borde del sofá, retirándome los sensores del pene, ahora fláccido, y recogí unas servilletas que guardaba bajo el sofá, por suerte, anti manchas. Limpié como pude mi miembro y me acerqué al ordenador asegurándome de que el programa se había cerrado correctamente. La tecnología mejoraba a pasos agigantados. Incluso era capaz de simular entornos sociales complejos, discusiones de pareja u orgías, todo a gusto del consumidor. Pero todo resultaba idéntico a la sociedad en la que vivíamos: un simulacro. No nos relacionábamos, todo resultaba estéril, aséptico… Los ordenadores habían sustituido cada rincón de nuestra vida: incluso el amor. ¿Quién iba a echar de menos algo que no había probado?
-Hora de dormir.
El sol se filtraba con dificultad a través de los cristales tintados automáticamente pero poco me importaba que en la calle aún fuera de día. No conocía a nadie con quien salir a disfrutar de los rayos de sol. “¿Se puede estar en algún sitio mejor que durmiendo? No lo creo”. Mañana ya sería otro día. “Si me levanto con ganas quizá simule tener una novia. El amor virtual no debe parecerse en nada al real pero, al menos, disfrutaré de su sensación falsa. Al fin y al cabo en esta vida todo lo es”.
















6 comentarios to Relación virtual.
Bitacoras.com
Febrero 25th, 2009 el 4:25
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: ?Tiempo libre por delante, solo en casa sin temor a que me interrumpa nadie? ¿Por qué no? Tampoco tengo otra cosa que hacer y el deseo? Me impulsa a ello. Decidido?. Oscurecí de una palmada los cristales del comedor, arranqu…
Capitana
Febrero 25th, 2009 el 15:10
Me ha resultado un relato sobretodo fascinante, con tanto adelanto parece que en un futuro la tecnología se nos vaya a comer y vaya a imposibilitar, como has dicho, las relaciones cara a cara, ya se empieza a ver, cada día estamos más enganchados a estas máquinas.
Lo que me ha parecido muy divertido es que también se simulen las discusiones de pareja, xD, discutir es algo que no cuesta demasiado.
No te agradecí que me pasaras los artículos, lo siento, te lo agradezco, me pareció muy interesante, te iba a dar las gracias y luego se me fue de la cabeza y me acabo de acordar al pasar por aquí, siempre me pasa igual, soy muy despistada.
Iván
Febrero 25th, 2009 el 20:03
Me alegro de que te haya gustado, Capitana. En cuanto a las discusiones… Resultan sencillas cuando tienes pareja o alguien con quien discutir.
Voy a desarrollar la idea de un hombre que vuelve a casa esperando ver a su mujer. Cada día con la misma esperanza… Sabiendo que sólo es un simulacro creado por el ordenador. A ver que sale.
Y no me tienes que dar las gracias por los artículos. Es un placer…
Primeras historias en Relato.eu.
Febrero 25th, 2009 el 20:40
[...] -Relación virtual. En un futuro no tan lejano el sexo será simulado totalmente por ordenador rompiendo las barreras físicas. Ni las relaciones de pareja podrán escapar a su dominio. [...]
cielo azul
Abril 6th, 2009 el 21:43
Muy triste en verdad pero muy probable que en un futuro solo se simulen sentimientos, lugares, personas, debido a nuestra indiferencia con los demás seres humanos…
Un abrazo desde mi cielo!
marisa
Enero 20th, 2010 el 8:06
ESPERO QUE ESO NO PASE NUNCA ,NADA COMO EL CALOR ,EL OLOR,EL SABOR ,LA SUAVIDAD DE UN CUERPO .LO DICHO NO DESEARIA QUE NUNCA LLEGARA A PASAR ESO ,LOS HUMANOS SERIAMOS TREMENDAMENTE TRISTES POR ELLO.