Jueves, 5 de Febrero de 2009

Relato.eu

Para pasar el rato nada mejor que un relato.

Jueves, Febrero 5, 2009

Nadie es demasiado mayor.

amor

Meritxell terminó de arreglarse pulverizando el perfume de su hija sobre el escote que aquella blusa, también de su hija, le marcaba, más provocador que insinuante.
-Ya estoy lista -dijo en voz alta, a pesar de que estaba sola-.
El atuendo era perfecto para la cita: minifalda negra con una obertura en el costado izquierdo que, dependiendo del ángulo de mirada, dejaba entrever el nacimiento de los muslos, unas medias grises, rematadas en encaje blanco,que resbalaban sin pudor por unas piernas acabadas en tacones del grosor de un alfiler, y una blusa blanca inmaculada con un escote tan vertiginoso como escarpado, capaz de atrapar hasta las miradas masculinas más recelosas.
-¿Y tú que piensas? -le preguntó Meritxell a la imagen que le devolvía el espejo-. Lo sé, estamos fabulosas.
Pero había algo que no acababa de convencerla y que, cuanto más miraba, más le parecía remarcarse en su rostro. Cogió la base de maquillaje y se aplicó una ración generosa en el contorno de los ojos.
-¡Mierda! Y eso que aseguraban que el botox borraba todas las arrugas.

————————–

Joan se retorcía bajo la ducha, abrasado por el agua caliente. Le gustaba subir la temperatura hasta ver cuales eran sus límites y aquella vez los había sobrepasado pero, aún así, continuó bajo el agua sin advertir como su piel mutaba al rojo cangrejo. “¿Será hoy el día?”, pensaba quemándose la cabeza. “No sé si estoy preparado. A Meri le dije que sí, que no tenía miedo. Pero ahora… Todo es diferente. ¿Qué pensaría mi padre?”. Cerró el grifo y escuchó el goteo del agua, resbalando por su cuerpo hasta caer al suelo de la ducha. Aquel sonido le relajaba pero hoy, más nervioso que nunca, conseguía provocarle la sensación contraria. “Quien sabe. Quizá así se convenza de que no soy el crio que él piensa. Ya tengo dieciocho años y demostraré a todos que Joan ya no es ningún niño”. Cogió una toalla tras salir de la ducha, se acercó hasta el espejo del baño y, viendo que estaba empañado, trató en vano de limpiarlo con la mano. La imagen de un joven desnudo se asomó a través de los regueros que había dejado el vaho tras esparcirse. Desfigurada, traslúcida en algunos puntos… El espejo no le engañaba.

————————–

Meritxell bajó al parking escondida entre el sonido que producían sus tacones, abrió desde lejos la puerta del todoterreno y comprobó mentalmente que llevaba todo cuanto necesitaba para aquella noche. “Cartera, dinero suelto, condones… Sí, creo que lo llevo todo. Tengo que echar gasolina pero dejaré que lo haga él. Sé que se siente incómodo si no puede pagar nada, y tampoco me extraña. Con la escasa paga que tiene”. Abrió la puerta del coche, depositó el minúsculo bolso en uno de los asientos traseros y, tras abrocharse el cinturón, arrancó, saliendo con cuidado del aparcamiento. Asía el volante con dificultad debido al temblor de sus manos y pronto descubrió que no sólo eran sus extremidades las que se revolvían. “Mírate, pareces una adolescente a punto de perder la virginidad en su primera cita. Con la de años que llevas en el camino y parece que hayas vuelto al principio. Ahora ya sé por que dicen que echarse un amante más joven rejuvenece”. Se detuvo en un semáforo, a escasos metros del punto de encuentro con su cita, y desde allí consiguió avistarle, sentado en un banco frente a la calzada. “Mírale. Es tan guapo. Aunque… Quizá sea demasiado joven para mí”.

————————–

“Ya no puedo echarme atrás. Es la hora y no voy a llamarla para decirle que no quiero quedar con ella. Pero… No sé si debo seguir adelante”. Joan miró de nuevo el reloj teniendo constancia de que sólo habían pasado cuarenta segundos desde la última vez. “¿Qué puedo ganar saliendo con una mujer mucho mayor que yo? Es cierto, me he enamorado de ella. Pero, ¿eso lo justifica todo? ¿Y si luego soy el hazmerreír de clase? Bueno, que más da. Estoy harto de ellos. Sólo saben emborracharse y malgastar todo cuanto tienen. Si la adolescencia significa eso yo hace tiempo que dejé de ser un adolescente”. Un todoterreno se detuvo delante suyo marcando el inicio y el final de sus pesadillas. La mujer que lo conducía se estiró para abrirle la puerta indicándole el camino al cielo, o a un posible infierno, y Joan, abrumado, cedió a la tentación de abandonarse al destino. “Que no note que estás nervioso, que no note que estás nervioso”.

————————–

-Hola, Meri.
-Hola, Joan.
Las palabras se atascaban en la cabeza antes de intentar salir a través del nudo en la garganta. Si la tensión pudiera medirse, en el inferior de aquel todoterreno habría explotado el aparato.
-¿No vas a darme un beso? -preguntó Meritxell desafiante-.
El corazón de Joan dio un nuevo vuelco al acercarse a su amante y rozar sus labios, sin apenas moverse del asiento. La dulzura le embriagó cada rincón del cerebro ganando la batalla a cuanto recelo se interponía en el camino. No cabía duda: estaba a punto de llegar al cielo y ni siquiera había necesitado morirse. Sólo de amor.
-¿Dónde vamos? -preguntó ella. Joan se encogió de hombros-. Conozco un hotel cerca de aquí perfecto para pasar una noche. ¿Qué te parece?
-Yo no tengo dinero para pagar eso.
-No te preocupes -le tranquilizó Meritxell, aunque sabía que era en vano-. Ya lo pago yo. Para algo me pasa la pensión mi ex marido.
-Al menos déjame pagar algo.
-Está bien. ¿Cuánto tienes?
Joan sacó su cartera del pantalón y comprobó su patrimonio, aún sabiendo de sobras cuanto llevaba.
-Nueve euros -no pudo evitar avergonzarse-.
-Tengo que echar gasolina. ¿Qué te parece si contribuyes con ese dinero?
-¿Tú vas a pagar la cena y el hotel y yo me tengo que conformar con la gasolina?
-¿Y qué quieres hacer? -preguntó Meritxell adoptando un tono maternal-. Eres joven, estudiante y no tienes trabajo. Es normal que no dispongas de mucho dinero
-No hace falta que me recuerdes que soy un don nadie -respondió Joan dolido. La cita enfilaba el cambio de agujas en dirección a la vía muerta-. Antes de que quedáramos ya te dije que no podría llevarte a ninguna parte. Y ahora… ¿Vamos a un hotel? Está claro que mereces algo mejor que yo.
Se soltó el cinturón y agarró el tirador de la puerta estirando de ella pero Meritxell, mucho más rápida, bajó el pestillo activando el cierre centralizado. Encerrado, y herido en el orgullo, Joan dejó escapar las lágrimas. Meritxell detuvo el coche en un lateral, a escasos metros de la entrada a la gasolinera.
-¿Por qué lloras? -preguntó consolándole con un abrazo. La postura era incómoda para ambos pero algo en el interior les permitía estar a gusto-. Si hubiera querido salir con otra persona no estaría aquí contigo.
-Pero… -el llanto se negaba a desaparecer-. Yo no tengo nada. Soy demasiado joven -Joan hizo una pausa asimilando el concepto-. Soy un crío, por más que intente negarlo.
-Mírame -la autoridad surgió entre las palabras de Meritxell-. ¿Te crees peor que yo? -Joan meneó la cabeza afirmativamente-. ¿Ves estas arrugas, la piel estirada, esta ropa que no encaja conmigo? Mi cuerpo lo dice bien claro: eres vieja -Joan trató en vano de replicar-. Cállate. No sabes la suerte que tienes de conservar toda una vida por delante. Otras, aunque no veamos el final, sólo causamos indiferencia.
-Eso no es cierto.
-Claro que lo es. Sólo llamas la atención si eres capaz de parecerte a una modelo o a una niña de dieciséis años.
-Tú no eres así -afirmó Joan mirándola a los ojos-.
-Claro que no. Tengo cuarenta y séis.
-La edad no importa. El cuerpo tampoco. Ni las ropas, las arrugas o el maquillaje -Joan se detuvo para calcular la estocada. Cualquier halo de inseguridad se esfumó, junto con el de la vergüenza, y entonces comprendió que el amor tiene la capacidad de espantar al tiempo-. Sólo importa el espíritu. Y yo te quiero por eso: por que cuando estoy contigo me siento tan unido a ti que casi parecemos la misma persona.
Meritxell contempló como su amante se transformaba en amado y, por más que lo intentó, no pudo evitar contagiarse de su llanto. Por primera vez en muchos años la apariencia había dejado de tener sentido y ni siquiera quiso percatarse de como el Rimmel resbalaba junto con las lágrimas o el pintalabios se deshacía entre la ternura de los besos. Ternura… También hacía años que no la sentía. ¿Como podía ser que la pasión se negase a presentarse cuando era capaz de sentirla revoloteando por su vientre? Tampoco le importó. Ya no importaba nada más que Joan y sus besos. Quizá su cuerpo no fuera joven pero él tenía razón: su espíritu sí.
-Dejaré que esta noche pagues tú -afirmó Joan pausando la oleada de ternura. Trató de no parecer resignado, aunque en parte se sentía así-. Pero te aseguro que pronto será al contrario.
-No eres más adulto sólo por el hecho de que invites tú -dijo Meritxell retomando la postura de conductora. Metió la primera y enfiló el desvío hacia la gasolinera-. Como tú mismo dices la madurez se distingue por dentro.
-De todas formas prometo que te llevaré a los sitios que te mereces aunque para ello tenga que conseguir dos trabajos.
-¿Al sitio que me merezco? -repitió Meritxell con ironía-. ¿Al asilo?
-Estaré a tu lado aunque cumplas noventa años -afirmó Joan convencido, ignorando la broma-. No pienso abandonarte.
-¿Querrás seguir estando conmigo cuando cumpla esa edad?
-Estoy enamorado de ti y sólo pienso en eso. Me gustaría estar a tu lado, vivir contigo, verte en mi cama a la hora de levantarme…
Meritxell no interrumpió las ensoñaciones de su amante y siguió escuchándole embelesada mientras se detenía al costado del surtidor de gasolina. Pronto se descubrió a sí misma compartiendo las mismas fantasías aunque decidió no comentarlas en voz alta. Ni quería darle ilusiones a Joan ni aumentar sus propias expectativas, sabiendo como sabía que ese tipo de relaciones a la larga resultaban imposibles. Aunque… Nadie sabe nunca en que mar desembocan los ríos que elegimos para navegar por la vida.
-Voy un momento al lavabo -dijo Meritxell interrumpiendo sus pensamientos-. Tengo que retocarme un poco.
Y, tras desabrocharse el cinturón y detener el coche, entró en la tienda dejando tras de sí una estela de perfume y un beso a modo de paréntesis, deshaciéndose despacio en los labios de un Joan completamente embelesado. Este se demoró unos minutos en salir también del coche y, hurgando con un suspiro en su cartera, sacó los nueve euros disponiéndose a pagar con ellos la escasa gasolina que pudiera entrar en el depósito del todoterreno.
-¿Qué querías? -preguntó el gasolinero con una sonrisa-.
-Nueve euros de diésel, por favor.
Le alcanzó el dinero al dependiente y, justo en el momento en el que este se disponía a introducirlo en la caja registradora, los tacones de Meritxell hicieron acto de presencia anticipando su vuelta del servicio, aunque a Joan le pareció que caía del cielo. Pasó a su lado dedicándole la mejor de sus sonrisas y con gestos le indicó que le esperaba dentro del coche.
-Es preciosa -comentó el gasolinero sin esconder la sorna. Devolvió el cambio cerrando la caja-.
-Sí que lo es -afirmó Joan ignorando el tono de su interlocutor-. No hay nadie como ella.
-Aunque, ¿no crees que es demasiado mayor para ti?
En situaciones normales un comentario parecido podría haber acabado con la paciencia de cualquier enamorado que se jactase como tal pero para Joan, habiendo superado aquella noche cualquier obstáculo que amenazase su autoestima, no hizo más que afianzarle en sus convicciones.
-Nadie es demasiado mayor -sentenció-. Sólo quienes opinan de esa manera.
Agarró la vuelta y abandonó la estancia repitiendo mentalmente sus palabras. “Nadie es demasiado mayor”. El eco en su cabeza le devolvía la frase completa y sólo cuando entró en el todoterreno, y chocó con la mirada embriagadora de Meritxell, comprendió la profundidad de sus palabras. “El amor nos enseña nuestra verdadera edad”.

11 comentarios to Nadie es demasiado mayor.

Bitacoras.com

Febrero 5th, 2009 el 5:31

Avatar

Información Bitacoras.com…

Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

Isa

Febrero 5th, 2009 el 20:18

Avatar

Si si muy bonito,pero ella sigue teniendo 42 años,eso no se lo quita nadie,el amor puede ser muy bonito,incluso romántico,pero la diferencia de edad marca,mas tarde o mas temprano.

Un beso Iván,sigue creyendo en el amor,es muy bonito

admin

Febrero 6th, 2009 el 4:51

Avatar

Yo también creo que marca, Isa. Aunque supongo que habrá gente que no opine lo mismo.

Ilion

Febrero 8th, 2009 el 1:31

Avatar

No voy a opinar sobre el relato. Voy a opinar sobre el blog.

Me gusta. (Al principio era azul, ¿no?)

Besos

admin

Febrero 8th, 2009 el 11:10

Avatar

Gracias, Ilion. ¿Visitaste el blog cuando lo tenía de pruebas? Que raro…

Ilion

Febrero 8th, 2009 el 13:30

Avatar

Bueno, tenías un enlace en Aletreando, y una sección de ciencia ficción ;-)

Capitana

Febrero 9th, 2009 el 1:09

Avatar

Es muy bonito, no estoy segura de si algo así puede durar, pero el sentimiento ahí está, los jóvenes son muy impulsivos y también muy influenciables (lo digo por sus compañeros de clase) y la persona mayor probablemente acabe necesitando a alguien más maduro.

Yo siempre me he relacionado con gente bastante más mayor que yo, resulta estimulante.

Si un día no sabes qué escribir podrías inventar un relato donde fuese al revés, el chico mayor y la chica menor.

admin

Febrero 9th, 2009 el 10:35

Avatar

Veo que haces los deberes, Ilion. :D

Supongo que ambos se contraponen pero,al mismo tiempo, llenan el hueco que la sociedad que les rodea ha mermado en ellos, Capitana. La historia partía de esa idea y de tratar de evolucionar los caracteres desde el punto de no aceptación hasta la total dependencia. Quizá sean impulsivos pero, al fin y al cabo, el amor es así. El tiempo es el que les acabará asentando. Respecto a la sugerencia… Queda anotada. :)

Calenda

Febrero 25th, 2009 el 14:02

Avatar

A mi si me ha gustado Iván. Tengo una amiga que a sus cuarenta y muchos se ha echado un novio de treinta y pocos y eso la ha convertido de nuevo en una mujer bellísima, ilusionada y rejuvenecida. Es cierto que continuamente la asaltan las dudas, sobre todo cuando piensa en el futuro, pero yo, cuando la veo, la envidio y sé que su relación , que ya dura más de tres años, es lo mejor que les ha pasado a ambos. Un abrazo.

Iván

Febrero 25th, 2009 el 14:20

Avatar

Me alegro por tu amiga, Calenda. ¿Por qué preocuparse cuando uno se siente a gusto y no hace daño a nadie?

Leonor

Julio 25th, 2009 el 16:06

Avatar

Bueno….!!! pues a mí me ha encantado!!! me ha pasado algo similar, respecto a la edad, tengo 35 y él 24!! digo que me ha pasado lo mismo respectos a los sentimientos hacia él… a la inversa….pues creo que fuí una más en la lista de sus experiencias sexuales!! Surgió a través del pc..una energía inexplicable , atracción , deseo…(chispa)!!! quise comprobar, y viajé a conocerlo ya que decía que ra muy frío asíy no sabía demostrar sentimientos….(una vz allí, pues creo qu le seguía costando demostrar) estuvimos juntos parte de un día, y el resto casí nada…! se lo montó como pudo para estar allí cnmigo.. x la calle iba algo tenso.. no quiso salir de noche, no me enseño nada de aquel sitio.. q no conocía1 nada.. nada solo ”fornicar”’ para mi modo de ver, y tomé la decisión de apartarlo y no dar más pie!! porque hasta hoy ha pasado una semana,..de que he regresado de la estancia allí! no percibo sus ganas de verm, de hablar.. etc!!!! esto pasa x actuar cn la pasión y menos con la razón!!! me siento avergonzada x sentir esto x alguién más joven! etc etc

Si no te ha gustado dímelo.

Acerca de...

Este blog es el resultado de muchas horas estrujando el cerebro, muchos borradores continuamente revisados y, lo que es más importante, producto de incontables tazas de café, silencioso compañero de cualquier escritor o aspirante a plumilla.

Comentarios

  • marisa: ESPERO QUE ESO NO PASE NUNCA ,NADA COMO EL CALOR ,EL OLOR,EL SABOR ,LA SUAVIDAD DE UN CUERPO .LO DICHO NO...
  • Leonor: Bueno….!!! pues a mí me ha encantado!!! me ha pasado algo similar, respecto a la edad, tengo 35 y él...
  • Ilión: “Nunca descubrirás como funciona el mundo hasta que no te acuestes con él.” Tengo que volver a...
  • Lupe: Muy bueno. En la vida hay que ser uno mismo, guste a los demás o no. Lo importante es creerselo. Y desde luego,...
  • Public enemy: En metro, juas, juas.. Que bueno.
Creative Commons License