Siempre hay un momento en el que tenemos que enfrentarnos a la peor de nuestras decisiones. Y la juventud no suele ser una excusa ante un error garrafal.
Para pasar el rato nada mejor que un relato.
Siempre hay un momento en el que tenemos que enfrentarnos a la peor de nuestras decisiones. Y la juventud no suele ser una excusa ante un error garrafal.
Derrumbarse tras la noticia de que estás enfermo es habitual. Pero, ¿por qué no plantearse disfrutar lo que queda de vida con la emoción y sorpresa de un niño?
Este blog es el resultado de muchas horas estrujando el cerebro, muchos borradores continuamente revisados y, lo que es más importante, producto de incontables tazas de café, silencioso compañero de cualquier escritor o aspirante a plumilla.
Comentarios