Martes, 17 de Febrero de 2009

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Martes, Febrero 17, 2009

Carta de despedida.

drama

-Se miró en el espejo descubriendo en la imagen al niño que pensaba haber dejado atrás hace mucho tiempo. Entonces los recuerdos infantiles le asaltaron como una tormenta seca arrastrándole a un pozo de melancolía en el cual, durante unos minutos que se estancaron en el tiempo, fue capaz de sentir la emoción que proporcionan los objetos y lugares cuando son contemplados por primera vez y, dado que la superficie quedaba tan lejana como inalcanzable, le fue imposible reprimir las lágrimas.
Podía percibirlo: mi discurso les resultaba tan extraño como desconcertante, acostumbrados como estaban a mi habitual retahíla de ocurrencias. Nadie me había interrumpido aunque en alguna cara intuí el deseo de querer hacerlo. Sin planearlo había hecho una pausa, tras la cual continué leyendo el papel.
-Se acurrucó en aquel agujero en su cabeza observando como esos recuerdos se transformaban en imágenes, sucediéndose a semejanza de una película en blanco y negro, sin sonido, pero con los olores intactos. Aspiró el perfume de su madre mientras la abrazaba en busca de paz, exhausto tras volver del colegio. Observó a una niña que se mantenía distante y, justo por un segundo, giraba la cabeza mostrando una mirada tan arrebatadora como su sonrisa, dueña de una hilera de marfil encerrada tras las rejas de un corrector bucal. Revivió la oscuridad que envolvía a los besos y la claridad robada a estos y al amante, vulnerando la promesa de no abrir los ojos mientras juntaban los labios, esos labios que te marcan la vida por ser los primeros, y, seguramente, los únicos capaces de marcar a fuego hasta el corazón más helado. Y continuó inmerso en el visionado hasta que una frase le subió a la superficie, fuera del pozo, lejos de la visión momentánea que le había cautivado desde el espejo. “Tienes sida”, le había dicho el médico sin andarse con rodeos. “Una cepa agresiva a la que no le hacen efecto los medicamentos actuales”.
Llegado a esta parte del discurso reviví aquella sentencia médica justo en el momento que la escuchaba, y posteriormente la escribía. La misma losa cayó sobre mi existencia, quizá más pesada que la primera vez, pero, aún así, aguanté las ganas de romper a llorar. Levanté los ojos del papel y observé a mi público, mitad cautivado, mitad deseoso de que acabara mi intervención.
-¿Dónde está el chiste? -comentó uno en voz alta-.
-Espera y verás -le acalló otro susurrando-. Marcos cuenta los mejores chistes de Barcelona.
¿Cómo explicarles que mis palabras no tendrían ni puta gracia? Daba igual. Estaba decidido a leerles mi carta de despedida y la decepción y tristeza que pudiera causarles a mis amigos sólo serían la antesala de la comprensión y el afecto que recibiría de ellos.
-”Tienes sida”… ¿Hasta que punto te pueden cambiar la vida dos míseras palabras? ¿En que momento muta la inocencia infantil en la insensibilidad propia de la edad adulta? ¿Se puede morir por partes feneciendo cada día un poco más que el anterior? Todas esas preguntas, y muchas más, desfilaban en tropel por su cabeza obligando a dar un paso firme en su resolución, un paso más hacia el final sabiendo que seguramente este distaba a poca distancia. Entonces decidió recuperar al niño perdido, a aquel que se erguía al otro lado del espejo. Le tendió la mano para ayudarle en el cambio de dimensión y, una vez juntos, se mostraron felices ante la posibilidad de un renacimiento. Estaba decidido: vivirían cada momento imaginando que el siguiente se podría perder sin haberlo disfrutado, aspirarían el olor del nuevo mundo que se extendía a sus pies con la misma intensidad que hace años abrazaban el perfume de su madre antes que al propio cuerpo, robarían tiempo a la muerte si fuese necesario pero en ningún momento iban a estar dispuestos a que ese sida, un recién llegado que reclamaba para sí todo el protagonismo, marcara la agenda de los próximos meses, que serían los últimos.
Terminé de leer mi carta de despedida y alcé los ojos triunfante esperando los abrazos pero estos no acudieron. Mis amigos, inmóviles, continuaban aguardando un desenlace cómico, el final de un chiste al que colocar la corona de carcajadas. “Siguen pensando que no es más que eso, un chiste”, pensé abatido sopesando la idea de expresarme más claramente. “¿Voy directo al grano, como mi médico, o me evado tras arrojarles una presa a la que destripar? No me he pasado horas escribiendo para que ahora no acaben de entenderme”.
-Marcos, no he cogido el chiste -dijo uno-.
-Ni yo tampoco -corearon otros-.
“¿No lo cogéis? Veréis ahora”.
-No era más que eso: un niño. Un niño en el cuerpo de un joven con sida -hice una nueva pausa pensando en la mejor manera de reírme de mí mí mismo-. Y entonces recordó las palabras de su padre, cuando sólo tenía doce años: “hijo, puede que ahora no lo entiendas, pero cuando seas mayor morirás por echar un buen polvo”.
No sé si rieron por compromiso, por que les hizo gracia o por simples ganas de que concluyese mi intervención, pero ahí estaban: riéndose. Traté de contagiarme, de esbozar una sonrisa, pero algo en mi interior lo impedía. Me apreté el pecho deseando contener el dolor incipiente pero estaba equivocado. Aquel dolor no era físico.

7 comentarios to Carta de despedida.

Bitacoras.com

Febrero 17th, 2009 el 16:30

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Información Bitacoras.com…

Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

Capitana

Febrero 19th, 2009 el 2:36

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No siempre nos toman en serio, no a todo el mundo le importa lo que nos pueda pasar, hay gente a la que no se le puede tomar en serio por mucho que diga que va de buen amigo, no todo el mundo nos quiere para lo mismo: para bromear, reír, amar, comprender…

Sólo en los momentos de necesidad nos damos cuenta de qué es lo que necesitamos de verdad y casualemnte suele ser lo que no tenemos.

Hoy en día, para nuestro beneficio, todo el que tenga derecho a recibir medicación (que como se sabe no son todos), puede llegar a frenar la enfermedad, se usan varios medicamentos para no atacar sólo a una banda.

Isa

Febrero 19th, 2009 el 20:06

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Pues la verda me he quedado sin palabras,si yo hubiese estado allí no se como hubiese reaccionado,creo que a veces uno no se deve tomar la vida todo de cachondeo,luego quieres explicar algo serio y nadie te cree,el equilibrio es dificil mantenerlo.

Un besote

Isa

Iván

Febrero 20th, 2009 el 4:41

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Al hacer la historia me basé en una noticia, Capitana, según la cual parece que existe una cepa mucho más agresiva del Sida a la que no le hacen efecto los retrovirales actuales. La esperanza de vida es de aproximadamente tres meses. Ese no fue el punto de partida de la historia pero sí influyó mucho a la hora de crearla. Respecto a los amigos… Es en esos momentos de dificultad en los que te dan cuenta si realmente lo son o no.

Espero que si te he dejado sin palabras es por que la historia te ha gustado, Isa. Dejando aparte que también te haya impactado la temática. Valorar cada momento es tan difícil… A veces es mejor dejarse guiar por la primera emoción aunque esta te lleve al desastre.

Capitana

Febrero 20th, 2009 el 21:50

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¿En serio? no lo sabía, ¿me podrías pasar el artículo? sólo si sabes dónde lo encontraste, sino no te preocupes, no tienes que buscarlo, que no pasa, es sólo curiosidad.

Iván

Febrero 21st, 2009 el 4:05

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La primera noticia que tuve fue tras leer una artículo en La Vanguardia. He buscado el enlace en la hemeroteca online pero no sale la página completa. Sólo el principio:
http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/res/20081219/53602404923.html?urlback=http://www.lavanguardia.es/premium/edicionimpresa/20081219/53602404923.html
La página web con la que contrasté la información (si es que en internet se puede contrastar algo de forma fehaciente) fue esta:
http://cajamadrid.cronicasocial.com/anteriores/pg050221/nacional/salud/salud1.htm
Como el artículo dice puede que sea alarmismo. Pero la noticia ahí está.

Iván

Febrero 21st, 2009 el 4:15

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Buscando en the New York Times encontré, creo, el artículo que citan en la página web de Cajamadrid.
http://www.nytimes.com/2005/03/18/nyregion/18aids.html?scp=1&sq=Rare%20AIDS%20Strain&st=cse
Aunque es de hace más de tres años.

Si no te ha gustado dímelo.

Acerca de...

Este blog es el resultado de muchas horas estrujando el cerebro, muchos borradores continuamente revisados y, lo que es más importante, producto de incontables tazas de café, silencioso compañero de cualquier escritor o aspirante a plumilla.

Comentarios

  • marisa: ESPERO QUE ESO NO PASE NUNCA ,NADA COMO EL CALOR ,EL OLOR,EL SABOR ,LA SUAVIDAD DE UN CUERPO .LO DICHO NO...
  • Leonor: Bueno….!!! pues a mí me ha encantado!!! me ha pasado algo similar, respecto a la edad, tengo 35 y él...
  • Ilión: “Nunca descubrirás como funciona el mundo hasta que no te acuestes con él.” Tengo que volver a...
  • Lupe: Muy bueno. En la vida hay que ser uno mismo, guste a los demás o no. Lo importante es creerselo. Y desde luego,...
  • Public enemy: En metro, juas, juas.. Que bueno.
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